¿La tecnología nos aísla?

¿Cuándo fue la ultima vez que tuviste una conversación con una persona sin mirar tu smartphone por lo menos en una hora, sin checar tu whatsapp, tu Facebook o tu Twitter, sin mandar un snapchat o sin recibir una notificación de instagram?

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Si la respuesta es “No recuerdo” probablemente estés convirtiendote en un esclavo de la tecnología.

Siendo testigo de como ha ido evolucionando la tencología a lo largo de todos estos años, me he dado cuenta de el efecto tan asombrozo que esta tiene en los jovenes de hoy en día. Recientemente me aventuré a un viaje a la playa y descubrí como mis conocidos y muchas personas estaban más preocupadas por tomar fotos para colgarlas en las redes sociales, que disfrutar del clima, nadar en la playa o descansar y relajarse.

He llegado a la conclusión de que el uso excesivo de la tencología aisla a las personas, nos hace cada vez menos tolerantes entre nosotros mismos debido a que la comunicación verbal y presencial es siempre más directa y “real” que una conversación por Whatsapp ¿No lo es así?.

Hay que saber usar la tecnología a nuestro favor

Información, cursos gratuitos, conocimento apilado disponible siempre que lo queramos, comunicarnos con seres queridos y amigos que están lejos. Esto es lo que debemos de rescatar de las nuevas tecnologías y no perder el contacto humano.

Por ejemplo, puedo enviar y recibir mensajes pero en ese ida y vuelta lo que estoy haciendo es concertando una cita para encontrarme con la o las personas con las que estaré hablando más tarde. Otra manera es arreglar una videoconferencia con un amigo o familiar que vive lejos y así nos vemos las caras, nos hablamos y nos sentimos más cerca. El correo electrónico tiene sector preferencial en estos casos ya que al recibirlos en el teléfono móvil lo mejor que tenemos es que podemos dar una rápida respuesta. Las redes sociales pueden ayudarnos a armar proyectos y programas de salidas con amigos y encontrar personas que hace mucho que no vemos y así se pueden dar miles de buenos usos.

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Otra cuestión de importancia tiene que ver con el tiempo que le dedicamos a nuestra computadora y a nuestro teléfono móvil (fuera de hora laboral). En este caso, lo más recomendable es dedicarle no más que un par de horas cada día para tener tiempo para nosotros y para darles a los demás lo que llamo nuestro tiempo real ¿acaso no es lo mismo perder tiempo entre mensajes que encontrarse en un punto y dar ese tiempo hablando?

Mirarnos a la cara

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Poder establecer un contacto real con el otro nos hace crecer, nos nutre y nos enriquece, por eso la propuesta es menos “Whatsapp» y más encuentros, para que demos de nuestra riqueza a los demás y recibamos de ellos la suya.

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