El desorden perfecto

¿Cuándo fue la última vez que te quejaste de algo?

Probablemente si vives en México fue hoy, no hace mucho. Quizás fuiste a una tienda departamental y te quejaste porque el baño estaba sucio, o porque no había un orden en la fila para pagar, no había suficientes espacios para estacionarse o hacía mucho calor por que el aire acondicionado no funcionaba.

¿Qué mierda no?

Pero y si te digo que probablemente la culpa de todo eso que sentiste, de las mil y un inconformidades que presenciaste hoy es tuya… ¿Qué me dirías al respecto?

“¿Por qué mi culpa? Si yo no soy el encargado de limpiar los baños”

“¿Por qué mi culpa? Si yo no soy el responsable de ordenar las cosas”

“¿Por qué mi culpa? Si yo no preparo la comida en este lugar”

“YO NO” Obviamente tú no, pero… ¿acaso haces bien lo que te corresponde a ti? , ¿Colocas la basura en su lugar?, ¿Usas el baño y no orinas el piso como buen hijo de puta simio mal educado que eres? ¿Respetas los lugares de estacionamiento para personas con capacidades diferentes o mujeres embarazadas? ¿Haces todo lo anterior por quedar bien? ¿Por demostrar que tú si lo haces y sólo quejarte de los otros que no lo hacen? o ¿Lo haces porque realmente lo quieres?

Sí que es tu culpa porque, no sé si soy el único que lo nota (y muchas veces me frustra esto). Las personas aquí juzgan, se quejan, agreden, pero jamás hacen algo por otras personas.

Si hay algo que nos diferencia negativamente con otros países es la falta de tolerancia entre nosotros mismos y el excesivo impulso de querer cambiar a las personas, pensando que lo único que está bien es lo que nosotros mismos hacemos y claro ¿Cómo no? Lo que los demás hacen está TOTALMENTE MAL, incluso cuando ESTÉ BIEN.

En un entorno en donde lo que más importa es obtener algo a cambio, lo material como prioridad, el tener más dinero, el ganar un lugar, el estar sobre alguien, el tener MÁS y MÁS. Se nos ha olvidado a valorar cosas que realmente importan y que al final son mucho más importantes que toda esa mierda que te hace enojar.

La suma de todo lo anterior hace que todo lo que nos rodea sea percibido como algo malo, y que nos reprima mentalmente y nos predisponga a no mejorarlo, “¿Para qué intentar apagar el fuego cuando la casa ya se ha quemado?” Es mejor que se termine de quemar toda… ¡Pero cuanto humo sale de la casa! (Si es que lo entendiste por aquí va la cosa).

Me quejo… No hago… Me vuelvo a quejar… (repetir infinitamente).

La próxima vez que pienses en no respetar un semáforo y que no des el paso a una persona, recuerda que gracias a gente como tú, tu entorno está como el culo.

Si eres del otro 1% de las personas (ojalá) les expreso mi gratitud ya que por ustedes existe aún un poco de esperanza, aunque lo más seguro es que como yo ya no vivan en este país de mierda